Como un vaivén

Las olas, Virginia Woolf. Editorial Lumen / Tusquets Editores –  Colección Fábulas

por Gabriela Cancellaro*

Las olas van y vienen, la marea sube y se lleva las huellas en la arena, todo es efímero y no hay nada a lo que aferrarse al final de la jornada. Solo el sonido del mar en su equilibrio perfecto con el sol que guía sus movimientos, el mar como esclavo eterno de los designios de fuerzas que son superiores y no puede controlar. Todo lo cubre el agua.

El ciclo biológico de un día es la alegoría que Virginia Woolf establece para narrar seis biografías en “Las olas”, su sexta novela, publicada en 1931. La excepcional calidad narrativa de Woolf sumerge al lector en las vidas de seis personajes, amigos de la infancia, desde la niñez hasta los últimos años, con sus deseos y ambiciones, las frustraciones y reflexiones, los cambios que van desde la adolescencia hasta la madurez, cuando el álbum está completo y sin embargo, muchas de las fotografías nunca se sacaron, o quedaron fuera de la selección.

Hay dos libros en este libro: uno está compuesto por lo que se cuenta, la elección de la autora por tal o cual momento y se conforma entre el devenir del oleaje y los monólogos a veces sueltos, a veces entrelazados, de los personajes.

Una muerte temprana, la del miembro del grupo que no narra pero que sobrevuela la narración con la tragedia de su vida trunca, llena de promesas, como un ideal que nunca será alcanzado por los que lo sobreviven, marca el abandono de la juventud y el ingreso en lo concreto de la espera de la muerte y el “mientras tanto”.

La consumación de los mandatos – la maternidad y el éxito social –, inevitables para Susan y Louis, se opone a las voces de aquellos que, como Rhoda, reniegan de las reglas y se alejan a buscar su propia voz en las visiones de las arenas del África.

Los personajes cuestionan los límites de su ser esencial mediante la construcción de un yo de seis caras. Cada uno influye en el otro, transforma y conforma visiones y filosofías, tal como la relación entre los elementos de la naturaleza que no pueden existir sin la presencia del otro. Es el otro el que marca el destino, es la mirada del otro la que define donde termina la individualidad. Todos ellos saben que la gran pregunta del ser humano (¿quién soy?) no puede responderse mirando exclusivamente hacia dentro, por eso el adentro es un cuadro pintado por todos, un entrar y salir de lo que se cree propio y lo que se supone ajeno pero apropiado.

En sus monólogos solitarios, los protagonistas de Las olas nunca están solos. Los demás miembros del grupo funcionan como el ojo regulador de la sociedad y a partir de las conclusiones que se admiten fragmentadas porque solo pueden ser imaginadas y trazadas desde el yo, se dibujan y plantean su lugar en el concierto de las millones de vidas con las que conviven.

El otro libro es el de lo escindido, lo no contado, lo que se menciona elipsado pero que está firme con fuerza y determina las acciones venideras. No puede uno dejar de imaginar las escenas apenas citadas en las cuales se intersectan Bernard, Jinny, Susan, Louis, Neville y Rhoda, desprendiendo otros momentos que no aparecen en las páginas pero que se tornan tangibles a través de la prosa poética con la que la autora marca el ritmo del fluir de las conciencias.

Todos los sentidos se despiertan con la lectura de Las olas, y ese es probablemente el rasgo más femenino de la obra. Los detalles, la textura de un árbol, un escritorio, el tintineo de una lámpara, la humedad de la tierra por la mañana. Lo doméstico como vivencia cotidiana en oposición al llamado de lo natural, al eterno deseo de liberarse de lo que somete e impide encontrar la real finalidad de una vida. Dejarse llevar por la cadencia que se impone resulta en un festín de imágenes para los ojos, los oídos, las manos, la nariz y el paladar.

Como un vaivén, Woolf logra en Las olas, con su dinámica de idas y venidas de almas que manan irregulares, un retrato angustiante e intenso, hasta que el sol se esconde tras el horizonte y la marea sube, dejando solo silencio al final.

Links:

http://es.wikipedia.org/wiki/Virginia_Woolf#Obra

*Gabriela Cancellaro

http://noentiendonada.wordpress.com

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3 comentarios to “Como un vaivén”

  1. no leí el libro y ya me parece genial. objetivo cumplido.

    y me lo voy a comprar, por supuesto.

  2. im – pe – ca – ble

  3. gracias señoritas, me tenia que poner a tono con lo de ustedes, que estuvo buenisimo.

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