Habla con las musas como si fueran tus amigos

Howl (Karma Films 2010), Dirección y guión: Rob Epstein, Jeffrey Friedman.

por Gabriela Cancellaro*


Hay obras que trascienden su tiempo y sus posibilidades iniciales no tanto por su calidad literaria como por las consecuencias de las temáticas que se atreven a encarar. Así podemos nombrar al Marqués de Sade como el máximo exponente de este grupo, o debatir acerca de si Casa de Muñecas de Ibsen es lo que es por su innegable calidad dramática o por su final inesperado y magistral: esa Nora que en pleno siglo XIX sale a buscarse a sí misma dejando atrás marido e hijos para ser una mujer completa.

Howl, la película protagonizada por James Franco (en el papel de Allen Ginsberg, padre de la generación Beat), cuenta la historia de una de esas obras señeras, que abrieron las compuertas de la represa que contenía a los escritores malditos de mediados del siglo pasado.

Basada en el juicio que tuvo lugar contra el poema homónimo, Howl combina tres relatos: la recreación del proceso contra el editor que se atrevió a publicar el libro (calificado de “obsceno” por la siempre conservadora y pacata sociedad estadounidense), una entrevista a Ginsberg – un cada vez mejor James Franco, en el papel del escritor homosexual que describió el sufrimiento de una generación sin metáforas que lo suavizaran – y la lectura en fragmentos animados de la primera parte del poema, que cuenta con uno de esos grandes inicios que tanto gustan a quienes juzgan los libros por el primer párrafo:

I saw the best minds of my generation destroyed by madness, starving hysterical naked, dragging themselves through the negro streets at dawn looking for an angry fix, angelheaded hipsters burning for the ancient heavenly connection to the starry dynamo in the machinery of night

(Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo, hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,)

Howl, la película, es un ejercicio interesante de deconstrucción del relato cinematográfico, pero falla en la estructura general: el juicio resulta absurdo en el contexto actual, por la indefendible postura del fiscal a cargo del caso, cuya postura consistía en condenar por inmoral una obra que admite no haber entendido, y no da tiempo al espectador de ingresar a la trama dramática del proceso (un género en general exitoso en sí mismo en el cine norteamericano). Seguramente el caso fue en aquel momento tomado en serio por la opinión pública, pero la película no logra la identificación con los personajes ni con la historia, haciendo parecer la situación como absurda cuando en realidad era un claro atentado contra la libertad de crear y difundir.

Los fragmentos de lectura del poema, sazonados por animaciones de interpretación casi literal del relato, resultan sobreabundantes y se tornan aburridos por repetición. Si bien la intención es buena ni el nivel de los dibujos ni su arte no logran conmover con la misma fuerza con que lo hace el poema desnudo, sin interpretaciones de ningún tipo.

Sin embargo, Howl vale la pena, y eso se debe a la excelente interpretación de J. Franco de Allen Ginsberg. La entrevista, los monólogos acerca de la vida, la libertad, lo auténtico, la literatura, de los conflictos y las motivaciones de un autor son lo mejor de la película. La historia del propio Ginsberg, su comprensión del arte y su sensibilidad logran que los demás fragmentos de la película sean simples espacios de espera entre una secuencia de entrevista y otra.

Sobre todas las cosas, Howl es una reflexión sobre la literatura como acto individual y social, sobre el éxito (que el propio Ginsberg atribuye en gran medida al juicio) y sus avatares, sobre los guardianes de la moral (que abundan en todas las épocas), sus intentos de tapar el sol con un dedo y las consecuencias de intentar acallar las voces de los excluidos, que de una forma u otra se harán escuchar en el devenir de la historia.

Howl (película): http://www.imdb.com/title/tt1049402/

Howl: http://www.wussu.com/poems/agh.htm

Howl en español:

http://www.cyberhumanitatis.uchile.cl/CDA/creacion_simple2/0,1241,SCID%253D14605%2526ISID%253D287,00.html

 

Allen Ginsberg: http://es.wikipedia.org/wiki/Allen_Ginsberg

*Gabriela Cancellaro:
www.noentiendonada.wordpress.com

 

 

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4 comentarios to “Habla con las musas como si fueran tus amigos”

  1. Excelente Gabi, como siempre.

  2. gracias querida.

  3. “…sus intentos de tapar el sol con un dedo y las consecuencias de intentar acallar las voces de los excluidos, que de una forma u otra se harán escuchar en el devenir de la historia.”
    Me ha interesado mucho esta reseña de Howl. Estoy de acuerdo en que la literatura (y el arte en general) sea un acto individual y social. El final es estupendo, lo he encomillado! Un lujo haber estado aquí. Abrazos de una humilde poeta.

  4. Concha Huerta Says:

    Llego a tu blog desde el de Gabriela. Me gustó esta reseña. Gracias por acercarnosla. Un saludo

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